Ostara, como se vive en el campo

Ostara, el equinoccio de primavera.

Recibe su nombre de la diosa teutónica de la primavera y el alba, cuyo nombre se escribe Oestre o Eastre (el origen de la palabra “este” proviene de varias, palabras austrohúngaros germánicas de la madrugada que comparten la raíz de la palabra “aurora “que significa” brillar “). paganos modernos han aceptado en general la ortografía “Ostara”, que hace honor a esta diosa… etc

A mi me interesa mas respirarla, sentir en la punta de mi nariz como se acerca, como se siente de perezosa pero se remueve con el primer rayo del alba, Ostara huele a la candidez del jazmin, a la dulce intensidad de las fresias, a musgo y tierra mojada. Ella se baña de luz en el sol del mediodía, y bebe, se lava y acicala con la lluvia del atardecer lista para quedar aletargada de nuevo bajo un manto de nubes y estrellas, esperando el inicio del plenilunio para decidirse plenamente a rendir al 100%100. Cada nuevo ciclo se lo ponen mas difícil, ella se queja del trabajo que le damos, las tierras se inundan o se secan por el uso despiadado que hacemos de nuestra Madre Tierra que afecta directamente a su labor de mantener el ciclo de la Vida.

El paisaje adquiere tonos verdes brillantes, salpicados de florecillas amarillas como gotas de sol en su mayoría, pero si miras bien es fácil encontrar pequeñas flores blancas brotando de las ramas de algunos frutales como el albaricoque, al margen de los caminos abre sus flores  la “vara de san jose”, el perfumado jazmín blanco de los jardines, los coloridos bulbos como el jacinto y las fresias, el aliso que apenas nos abandonó durante el frío, el intenso anaranjado de la caléndula, el rosado del árbol del amor,  la malvarosa, la malva, la vinca per vinca; predominando los tonos solares, dorados, cálidos y como siempre los escasos divinos azulados de diversa índole.

En la zona NE de Iberia ahora se encuentra el tomillo,  los espárragos, collejas y ajopuerros, el huerto da lechugas de distintas clases y colores, escarola, coles, col morada, en el jardín rebrota la hierbabuena, hierbaluisa, salvia, romero…

Floración en blanco

Floración en amarillo-naranja-oro

Floración en rojo-rosado

Floración en rosado-fucsia-violaceo

Floración en lila-azul

En esta época las aves ponen sus huevos, los conejos salen de sus madrigueras y los pequeños mamíferos tienen crías. Hay que  mantenerse a distancia para no molestarles.DSC03386

La asociación de conejos con Ostara tiene relación con la magia de la fertilidad. Cualquiera que haya guardado conejos como mascotas o sabe nada acerca de su biología no tiene ninguna pregunta sobre el origen de la frase “f *** como un conejo.” Estas criaturas peludas se reproducen rápidamente, y con frecuencia! Lo mismo pasa con los polluelos, que emergen tambaleante y viscoso de sus huevos sólo para convertirse esponjoso, amarillo y lindo dentro de unas pocas horas. Se homenajea al Conejo  como un animal sagrado para la diosa Eastre. Como diosa de la primavera, que preside el ámbito de la concepción y el nacimiento de los bebés, tanto animal como humana, y de la polinización, floración y maduración de los frutos en el reino vegetal. La actividad sexual es la raíz de toda la vida: en honor a esta actividad como nuestra conexión más directa con la naturaleza procreadora, se homenajea al huevo como representación de la gestación y nacimiento.

Feliz primavera, Feliz Ostara, sed bendecidos y bienvistos por la diosa

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Es una fecha ansiada por nosotros, preparamos el altar con los elementos característicos, este año el Guardián de la Puerta cumple su primer año como deidad en esta porción de tierra, en otras tradiciones afines se le llama Elegua o Hécate como deidad encargada de abrir la puerta de los dioses y permitir a Ostara (la deidad evocada) el acceso a nuestra reunión en su honor. Aún no nos ha dicho su nombre, por eso le nombramos como su función, sin embargo es buena onda y atiende siempre que se lo pedimos, a cambio de su labor le tocamos música de viento y percusión, le ofrendamos una copita, un cigarrito, algo de comer, agua fresca y flores.

A Ostara se la precisa e invoca para bendecir las semillas, la tierra, las aves y las liebres, las doncellas, a las embarazadas, las que quieren quedarse en estado. Favorece el nuevo amor pasional. El despertar de los sentidos.

Sabath: Samhain

Bajo el nombre de Samhain (shamain/samaín y, etimológicamente, “fin del verano”) se esconde la celebración de origen celta más importante que hubo en la Europa pagana, sólo desplazada por el cristianismo que la transformó en el Día de Todos los Santos. En esta fecha, la noche del 31 de octubre al 1 de Noviembre, los Celtas celebraban principalmente dos cosas, en primer lugar su devoción y culto a los fallecidos y, en segundo lugar, el fin de la temporada de las cosechas. Era importante ya que coincidía con el Año Nuevo Celta y daba paso a la estación oscura, al frío del invierno y al recogimiento en casa hasta la llegada del buen tiempo y las cosechas de nuevo. Anunciaba, dentro del año pastoril, el momento en el que los animales eran traídos desde los campos, algunos para ser sacrificados y adobados para el invierno, y otros para ser cuidados como animales de cría.

La fiesta de Samhain aparece registrada con el nombre de Samonios en el Calendario de Coligny, un calendario fechado en el siglo I a.C. de origen Galo que dividía el año en dos mitades, la mitad oscura cuyo comienzo se situaba en el mes de Samonios (lunación octubre-noviembre o noche de Samhain), y la mitad clara, que comenzaba en el mes de Giamonios (lunación abril-mayo o noche de Walpurgis). Los celtas consideraban que el año comenzaba con la mitad oscura, igual que para los vikingos el paso de un día a otro o de un mes a otro se producía por las lunas. La celebración del año nuevo se prolongaba durante las «tres noches de Samonios», la luna llena más cercana entre el equinoccio de otoño y el solsticio de invierno y que daba lugar a las celebraciones.

El Samhain era una época de de luto ritual y simbólico por la muerte del verano y un momento de gran peligro para la mentalidad céltica ya que coincidían las más poderosas fuerzas reales con el más allá. Desaparecían transitoriamente las barreras temporales y se producía el desequilibrio espacial; un límite entre dos periodos en el que el tiempo y el espacio quedaban temporalmente congelados y las leyes normales suspendidas. Las barreras se rompían y se abría la puerta al reino de los muertos y era un momento en el que se aprovechaba para que los vivos se encontrasen con sus familiares falelcidos. En este estadio cósmico tenía su reino Don, el dios irlandés de la muerte, representado en el subconsciente colectivo como un ser agresivo, sin piedad y sombrío. Sin embargo, tras la tormenta siempre llega la calma; la paz y la felicidad con la que comenzaba un nuevo ciclo y con la que se inauguraba el año céltico. Esta noche también daba inicio el periodo que el dios Lugh pasaría bajo el poder de las tinieblas, de las que saldría cuando llegase la celebración de Imbolc, el festival de la fertilidad celebrado entre el 31 de Enero y el 1 de Febrero.

Por ello, es tanto una fiesta de transición – el paso de un año a otro – como de apertura a otro mundo, y de ahí su importancia sobre el resto de festividades.

Al final de la celebración se producía un banquete en el que había carne – principalmente cerdo – y bebida en abundancia, la noche se iluminaba con grandes fogatas y el druida se dirigía a todo el pueblo augurando un año de felicidad para todos. Las grandes fiestas del fuego en la Europa celta se celebraban en reconocimiento del fuego como réplica terrestre de sol que brilla en el cielo. Como el sol, el fuego no sólo produce vida, sino que también la destruye. El fuego es un agente de limpieza, un purificador, y de las cenizas surge una vegetación nueva y fértil. Las ceremonias del fuego eran una forma de magia benévola, llevadas a cabo para persuadir al sol a que volviese a salir después de su huida durante el invierno.