Codice Pistis Sophia

Pistis Sophia es un importante texto gnóstico descubierto en 1773, escrito posiblemente en el siglo II. Las cinco copias restantes, que los estudiosos sitúan en los siglos V o VI, relatan las enseñanzas gnósticas de Jesús transfigurado a los discípulos reunidos (incluyendo a su madre María, María Magdalena y Marta), cuando el Cristo resucitado había cumplido once años hablando con sus discípulos. En él son reveladas las complejas estructuras y las jerarquías del cielo, familiares en las enseñanzas gnósticas.
La divinidad femenina del gnosticismo es Sofía, un ser con muchos aspectos y nombres. Es identificada a veces con el espíritu santo mismo pero, según sus diversas capacidades, es también la Madre Universal, la Madre de la Vida o la Madre Resplandeciente, el Poder de lo Alto, la de la mano izquierda (opuesta a Cristo, entendido como su marido y el de la mano derecha), como la Exuberante, la Matriz, la Virgen, la Esposa del Hombre, la Reveladora de los Misterios Perfectos, la Sagrada Paloma del Espíritu, la Madre Celestial, la Errante, o Elena (es decir, Selene, la Luna). Fue prevista como la Psique del mundo y el aspecto femenino del Logos.
El título de Pistis Sophia es oscuro y se traduce a veces como Sabiduría de Fe, Sabiduría en Fe o Fe en Sabiduría. Una traducción más exacta, teniendo en cuenta su contexto gnóstico, es la fe de Sofía; Sofía para los gnósticos era una sicigia divina de Cristo, en lugar de simplemente una palabra que significa sabiduría. En una versión más temprana, más simple de Sofía, en el Códice de Berlín y también en un papiro de Nag Hammadi, el Cristo transfigurado explica la Pístis de una manera bastante oscura:

De nuevo, sus discípulos dijeron: Dinos claramente, ¿cómo bajaron de las invisibilidades, desde lo inmortal al mundo que muere?
El perfecto Salvador dijo: El Hijo del Hombre estuvo de acuerdo con Sabiduría, su cónyuge y manifestó una gran luz andrógina. Su nombre masculino es denominado «Salvador, generador de todas las cosas». Su nombre femenino es denominado «Sabiduría totalmente generadora». Algunos la llaman, sin embargo, «Fe».

El más conocido de los cinco manuscritos de Pistis Sophia está vinculado a otro texto gnóstico titulado sobre la encuadernación “Piste Sophiea Cotice”. Este Códice Askew fue comprado por el Museo Británico (en la actualidad Biblioteca Británica) en 1795 procedente del doctor Anthony Askew. Hasta el descubrimiento de la biblioteca de Nag Hammadien 1945, el Códice Askew fue uno de los tres códices que contenían casi todos los escritos gnósticos que habían sobrevivido a la represión de este tipo de literatura, tanto en Oriente como en Occidente, los otros dos códices son el Códice Bruce y el Códice Berlín. Aparte de estas fuentes primarias, todo lo escrito acerca del gnosticismo que llegó a estar disponible antes de la biblioteca de Nag Hammadi se basaba en citas, caracterizaciones y caricaturas en los escritos de los enemigos del gnosticismo. El propósito de estos escritos heresiológicos era polémico, presentando las enseñanzas gnósticas como absurdas, extrañas y egoístas, y como una herejía.
El texto proclama que Jesús permaneció sobre la tierra después de la resurrección durante 11 años, y fue capaz en este tiempo de enseñar a sus discípulos hasta el primer (es decir, iniciación) nivel del misterio. Se inicia con una alegoría paralela a la muerte y resurrección de Jesús, y que describe el descenso y ascenso del alma. Después procede a describir importantes figuras dentro de la cosmología gnóstica, y, finalmente, enumera 32 deseos carnales que superar antes de que la salvación sea posible, la superación de todos ellos constituye la salvación.
Pistis Sophia incluye citas de cinco de las Odas de Salomón, que se encuentran entre los capítulos 58 y 71. Pístis Sophía era la única fuente conocida para la redacción existente de cualquiera de las Odas hasta el descubrimiento de un texto siríaco casi completo de las Odas en 1909. Debido a que la primera parte de este texto está perdida,Pistis Sophia sigue siendo la única fuente de la Oda 1.
Gnosis y Sophia 
Tal como lo utilizan los gnósticos de los primeros siglos del cristianismo, la palabra Gnosis, podríamos traducirla por “intuición”, además de su sentido habitual de “conocimiento”, y ello porque Gnosis entraña el proceso intuitivo de conocerse a uno mismo. En cierto sentido Gnosis puede entenderse como un método iniciático, alternativo al que desde tiempos remotos se venía efectuado en la Escuelas de los Misterios, que implicaba una serie de transformaciones psíquicas y morales, mediante el proceso de conocerse a uno mismo, que para los gnósticos, es conocer a la Naturaleza y el destino humano. A través de esta experiencia se conoce o se reconoce en Dios, conoce a Dios y aparece ante sí mismo como emanado de Dios y ajeno al mundo, adquiriendo así con la posesión de su Ser y de su verdadera condición, la explicación de su destino y la certidumbre definitiva de su salvación, al descubrirse merecidamente salvado para toda la eternidad. Por tanto la Gnosises el conocimiento total, superior a la fe y a la razón, es estar unido a la sabiduría primordial original.
La Gnosis simbolizada por el fuego iluminador y generador arranca al Alma del elegido del espeso “sueño” en que se hallaba sumida: de ahí el empleo de métodos de adiestramiento espiritual destinados a engendrar estados especiales de Conciencia y de supraconciencia. Sin embargo, la Gnosis constituye, una vez que ha sido alcanzada, un conocimiento total, inmediato, que el individuo posee enteramente o del que carece en absoluto; es el “conocimiento” en sí, absoluto, que abarca al Hombre, al Cosmos y a la Divinidad. Y es sólo a través de este conocimiento y no por medio de la fe (ciega) o de las obras, que el individuo puede ser salvado: sean cuales fueren los rasgos característicos del gnosticismo como filosofía religiosa. El hombre así es un microcosmos donde aparecen todos los poderes y sustancias del macrocosmos; se compone de materia, pero contiene también al Logos, el Espíritu divino viviente que reina sobre las regiones superiores del Cosmos.
La Gnosis por tanto supone una actitud religiosa particular ante la vida, que tiene como punto de partida la consideración del hombre como un ser espiritual extraño ante este mundo, planteándose las preguntas esenciales “¿Qué soy en realidad?, ¿Dónde estoy?, ¿Por qué y cómo he llegado a este mundo inferior donde me siento exiliado? ¿Cómo volveré a mi verdadera identidad y renaceré a mi perfección perdida?”. Por todo ello el gnóstico siente como fundamental la creencia de que “No somos de este mundo” que nos recuerda las palabras del Maestro Jesús “Mi reino no es de este mundo”, se siente fuera de su patria, “exiliado” en el mundo terrenal, porque, como expresa Sophia en sus súplicas y cantos de alabanza a la Luz Superior en Pistis Sophia, experimenta la nostalgia lacerante de la patria original de la que ha caído: “Yo no soy de aquí, mi estirpe no es de este mundo: mi lugar es el lugar de la vida”. Y  ruega por su salvación en las Odas y Salmos que dirige a su Señor.
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